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Sistema de Aseguramiento del Aprendizaje: El camino hacia una educación superior transformadora

Actualizado: 26 jul 2023

Socio-Consultor de Estudio Elefante


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Cartas abiertas – Confesiones


En noviembre de 2016 escuché por primera vez el término Aseguramiento del Aprendizaje (Assurance of Learning -AoL-) asociado al concepto de Diseño Curricular. Confieso que en ese momento mis comprensiones sobre asegurar que las personas aprendieran estaban relacionadas directamente con mi ejercicio profesional desde el campo de la Fonoaudiología (un ejercicio más centrado en la comprensión del aprendizaje desde el enfoque terapéutico). Era por supuesto una visión diferente pero que a su vez me permitía abrir caminos para el reto que debía asumir luego, siendo la persona encargada de movilizar los principios del AoL en el diseño, entrega y evaluación de las propuestas curriculares en una Institución de Educación Superior en Colombia.


En el contexto educativo en general y en la educación superior en particular, el aseguramiento del aprendizaje es un aspecto fundamental para garantizar la calidad de los programas académicos y asegurar que los estudiantes adquieran las habilidades y conocimientos necesarios para tener éxito en su carrera profesional. ¿Cómo pueden las Instituciones Educativas reconocer el impacto de las estrategias y prácticas implementadas para garantizar que los estudiantes si están aprendiendo? La respuesta, por supuesto, no es sencilla y requiere de una articulación de varios elementos que permitan tomar decisiones sobre el mismo proceso de aprendizaje enmarcado en la propuesta curricular y sobre elementos externos al currículo que están determinados por las particularidades de cada institución educativa como organización. Esto implica pensar en implementar un sistema de aseguramiento del aprendizaje eficiente y efectivo para evaluar y mejorar continuamente los procesos educativos, asegurando que los resultados de aprendizaje establecidos se cumplan de manera consistente.


Como mi experiencia en Asegurar el Aprendizaje estaba centrada desde el campo terapéutico, y en ese momento el hilo conductor entre mi rol docente y el AoL tampoco era muy claro - segunda confesión- pensé en que lo más prudente sería indagar a diferentes “expertos” en educación superior, ¿Cómo veían ellos el concepto de AoL y de qué manera podría integrarse a sus acciones? Y me llevé una sorpresa al ver cómo mis consultas, (hablo de hace casi 7 años), tenían como respuesta “¿Qué es el AoL? ¿Y eso acaso no es un tema exclusivo de las escuelas de negocio? Algo he oído, pero no creo que tenga que ver mucho en mi rol”. Sin embargo, el panorama no resultó ser tan desalentador pues también me encontré con varias respuestas que orientaban mis nuevas comprensiones sobre el tema. Y aquí mi tercera confesión: Sobre todo me encontré con personas que, al igual que yo en ese momento, tenían la sensación de que el acto educativo y el compromiso de las IES debía repensarse, pues el título otorgado a una persona representaba una responsabilidad mayor, referida a garantizar y declarar de manera explícita lo que la persona realmente había logrado aprender durante su tránsito por la institución en cualquiera de las rutas formativas propuestas y que era capaz de demostrar en sus acciones personales, profesionales y ocupacionales. Estas respuestas las Integré en tres grupos:



El primer grupo destacaba la importancia de contar con propuestas curriculares basadas en competencias y resultados de aprendizaje claros y precisos (en ese entonces hablar de resultados de aprendizaje no estaba muy arraigado en el contexto específico de la Educación Superior en Colombia) Además, resaltaban la necesidad de articular los diferentes niveles de la gestión curricular, desde el institucional hasta el aula, para garantizar una progresión coherente en la formación de los estudiantes. Aquí mi cuarta confesión: Hace 7 años veía el tema de la alineación curricular como una serie de acciones lejanas a mí, pues eran “ellos”, los del macro currículo, quienes se encargaban de eso. Hoy, estoy convencida de que la alineación curricular es un proceso transversal que implica acciones desde todos los niveles de concreción y de la gestión del currículo, y que el “ellos” se debe convertir necesariamente en “todos”, ya que la alineación curricular implica una serie de relaciones intrínsecas y extrínsecas en el currículo a manera de Urdimbre.


El segundo grupo se centraba en la necesidad de implementar técnicas e instrumentos variados para evaluar y establecer estándares de desempeño que permitieran determinar si los estudiantes estaban alcanzando los niveles de competencia esperados. En ese momento me costó trabajo entender cómo se podía pretender establecer estándares de desempeño para las personas que transitaban por la Educación Superior. Lo veía como una limitante para su desarrollo personal y profesional, y como una comprensión instrumentalista del proceso formativo. Hoy (aquí mi quinta confesión) entiendo que en ese entonces estaba equivocada. Bajo la lógica de Competencias y Resultados de Aprendizaje, la acción de enseñanza debe centrarse en lo que el estudiante ha de aprender para demostrar lo que sabe hacer con ese aprendizaje. Esto hace que la evaluación adquiera una connotación diferente y se convierta en una acción para favorecer aprendizajes, lo que implica tener claridad mínima sobre tres elementos:

  1. lo que el estudiante debe hacer para demostrar que ha logrado un resultado de aprendizaje, a esto le vamos a llamar criterio de evaluación.

  2. el grado de avance del estudiante hacia el logro del resultado de aprendizaje, esto se resume en definir niveles de desempeño.

  3. las acciones, actitudes y habilidades de pensamiento o procedimiento que se espera que el estudiante evidencie, lo cual podríamos denominar descriptor de desempeño.

Con seguridad a esto se referían en ese entonces las respuestas del segundo grupo cuando hablaban de estándares de desempeño.


Finalmente, el tercer grupo resaltaba la importancia de establecer criterios claros y transparentes para evaluar, así como la necesidad de utilizar una variedad de medios y técnicas de enseñanza. Destacando la realimentación constante y el apoyo a los estudiantes como elementos fundamentales para su mejora continua.



Los análisis realizados en ese entonces me llevaron a pensar que era necesario considerar que la garantía del aseguramiento del aprendizaje requería la implementación de un sistema de AoL que contara con propuestas curriculares claras y alineadas, implementara una evaluación rigurosa y formativa, brindara realimentación constante y promoviera la mejora continua. Al integrar estos componentes, las Instituciones de Educación Superior podrían asegurar que los estudiantes adquirieran las habilidades y conocimientos necesarios para tener éxito en su carrera profesional, ya que podrían monitorear el proceso, mejorar las estrategias y prácticas implementadas y tomar decisiones sobre los currículos.


Parecía fácil, pero en realidad el Sistema de Aseguramiento del Aprendizaje implicaba una serie de alineaciones curriculares que no se tenían contempladas en ese momento en la mayoría de las propuestas curriculares, no solo en la universidad en la que yo estaba vinculada, sino en la generalidad de las IES en Colombia.

El Sistema de AoL ¿Obsesión o piedra angular del Aseguramiento de la Calidad?


Hoy casi siete años después de mi primer acercamiento con el AoL, sigo convencida que las IES deben tener la capacidad no solo de definir las relaciones entre los diferentes componentes del currículo, sino que deben determinar el nivel de logro de aprendizaje alcanzado por sus estudiantes en comparación con el aprendizaje declarado en los perfiles de egreso y tomar acciones para la reducción de posibles brechas.


El diseño curricular se debe encargar de garantizar la alineación de los componentes del currículo y recopilar datos durante su entrega que permitan medir si realmente se está cumpliendo con la promesa de valor establecida en las propuestas curriculares. El aseguramiento del aprendizaje se convierte entonces en una piedra angular de los currículos y de la calidad educativa.


Mi obsesión por el AoL me lleva hoy a pensar en la necesidad de configurar un Sistema de Aseguramiento del Aprendizaje, pero no desde esfuerzos individuales, sino como una apuesta institucional que le permita a la IES demostrar la calidad de sus propuestas curriculares. De esta manera el sistema de AoL se convierte en un componente central del Sistema de Aseguramiento de la Calidad (SAC).



El Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior en Colombia está conformado por tres componentes relacionados entre sí: información, evaluación y fomento. Los principales objetivos del sistema son que las instituciones de educación superior rindan cuentas ante la sociedad y el Estado sobre el servicio educativo que prestan, provean información confiable a los usuarios del servicio educativo y se propicie el auto examen permanente de instituciones y programas académicos en el contexto de una cultura de la evaluación.[1]


Por su parte, el Sistema de AoL lo constituye un conjunto de prácticas alineadas en los diferentes niveles del currículo, que buscan determinar si la promesa institucional realmente se cumple y si los estudiantes logran el nivel de desarrollo necesario de las competencias asociadas al perfil de egreso. Se enfoca en la evaluación y análisis de información que permite determinar el logro de los aprendizajes alcanzados por los estudiantes y tomar acciones informadas para mejorar continuamente.


Así las cosas, el sistema de aseguramiento del aprendizaje se enfoca específicamente en evaluar y mejorar el aprendizaje de los estudiantes, asegurando que adquieran las habilidades y conocimientos necesarios para tener éxito en su carrera profesional. Se centra en la evaluación de los resultados de aprendizaje establecidos, la realimentación a los estudiantes y docentes, y la implementación de acciones informadas para mejorar la calidad del aprendizaje.


Por otro lado, el sistema de aseguramiento de la calidad abarca un enfoque más amplio, que incluye aspectos como la gobernanza institucional, la gestión de la calidad, la planificación estratégica, la evaluación institucional y la mejora continua. Se centra en la evaluación y el mejoramiento de los procesos y resultados institucionales, así como en el cumplimiento de estándares y regulaciones establecidos por organismos de acreditación y autoridades educativas.



La relación entre el SAC y el Sistema de AoL radica en que el sistema de aseguramiento del aprendizaje es una parte integral del sistema de aseguramiento de la calidad. El aseguramiento del aprendizaje es uno de los componentes clave para evaluar y mejorar la calidad de los programas académicos y la educación en general. El sistema de aseguramiento de la calidad utiliza los resultados del aseguramiento del aprendizaje como una evidencia de la calidad y el cumplimiento de los estándares establecidos.

El sistema de aseguramiento del aprendizaje en la educación superior es un conjunto de procesos, estrategias y acciones que tienen como objetivo garantizar la calidad y el logro de los resultados de aprendizaje esperados por parte de los estudiantes. Este sistema se fundamenta en la idea de que la educación superior debe ser pertinente, relevante y efectiva, proporcionando a los estudiantes las habilidades y conocimientos necesarios para tener éxito en su carrera profesional.


¿Qué componentes integran el Sistema de AoL?


Para diseñar y desarrollar un sistema de aseguramiento del aprendizaje efectivo, es necesario considerar varios componentes clave. En primer lugar, es fundamental contar con propuestas curriculares basadas en competencias y resultados de aprendizaje. Estas propuestas deben establecer de manera clara y precisa las competencias y resultados de aprendizaje que se espera que los estudiantes adquieran al finalizar cada programa académico. Esto permitirá tener una guía clara sobre los conocimientos, habilidades y actitudes que se espera que los estudiantes desarrollen.


Además, es necesario que exista una alineación curricular desde el nivel institucional hasta el aula. Esto implica que los resultados de aprendizaje establecidos en cada nivel estén alineados y sean coherentes entre sí, de manera que exista una progresión y continuidad en el proceso de formación de los estudiantes. Esta alineación curricular garantiza que los estudiantes adquieran las habilidades y conocimientos necesarios en cada etapa de su formación.


Otro componente clave es la medición del aprendizaje. Se deben implementar acciones que permitan medir el nivel de logro alcanzado por los estudiantes en relación con los resultados de aprendizaje establecidos. Esto implica el uso de diferentes técnicas e instrumentos de evaluación que permitan recopilar evidencia sobre el desempeño de los estudiantes. Estas evaluaciones deben ser válidas y confiables, y deben estar alineadas con los criterios de evaluación establecidos.


La realimentación y la mejora continua también son componentes esenciales en un sistema de aseguramiento del aprendizaje. La recopilación de datos sobre el desempeño de los estudiantes debe ser utilizada para brindar realimentación a los docentes y estudiantes, identificando áreas de fortaleza y debilidad. Esto permite implementar acciones informadas para mejorar la calidad de las propuestas curriculares, las estrategias de enseñanza y el aprendizaje de los estudiantes.


Por último, es necesario realizar evaluaciones a nivel de programa e institución. Además de la evaluación a nivel de aula, es necesario determinar si los estudiantes están alcanzando los aprendizajes establecidos para todo el programa y si la institución está cumpliendo con sus metas y objetivos educativos. Esto implica la recopilación de datos a nivel macro, que permitan identificar fortalezas y debilidades a nivel institucional y hacer mejoras en los programas educativos y metodologías de enseñanza.



¿Quiénes son los usuarios del sistema de AoL?


Los usuarios pueden ser diversos actores involucrados en el proceso educativo. Los principales incluyen a estudiantes, docentes, directivos y administradores de instituciones, organismos de acreditación y autoridades educativas, así como empleadores. Cada uno utiliza el sistema para diferentes propósitos, pero todos comparten el objetivo común de garantizar la calidad y el logro esperado del aprendizaje.


Estudiantes: Los estudiantes son los principales beneficiarios del sistema. Les proporciona una guía clara sobre los resultados de aprendizaje que deben alcanzar y brinda realimentación sobre su desempeño en términos tanto de fortalezas como áreas de mejora. El uso de esta información por parte del estudiante se traduce en oportunidades para mejorar continuamente su aprendizaje a través de un ejercicio autónomo de monitoreo.


Docentes: Son usuarios clave del sistema. Les proporciona información sobre el desempeño de los estudiantes (el proceso), lo que les permite adaptar sus estrategias de enseñanza y brindar realimentación individualizada. También les ayuda a identificar áreas de mejora en sus propuestas curriculares y en su práctica docente.


Directivos y administradores: Utilizan el sistema para evaluar la calidad y el cumplimiento de los objetivos educativos de la institución. Les proporciona información sobre el desempeño de los programas académicos y les ayuda a tomar decisiones informadas para mejorar la calidad de la educación.


Organismos de acreditación y autoridades educativas: Estos actores utilizan el sistema para evaluar y garantizar la calidad de las instituciones y los programas académicos. Les proporciona información sobre el cumplimiento de estándares establecidos, lo que influye en la toma de decisiones sobre la acreditación y la regulación de programas e instituciones.


Empleadores: Pueden ser usuarios indirectos del sistema. Les proporciona información que genera confianza en la calidad de la formación académica de los graduados y les ayuda a reconocer el nivel de competencia y preparación de los candidatos. Utilizan el sistema como una forma de evaluar las habilidades y conocimientos adquiridos por los estudiantes y determinar su pertinencia para el entorno laboral.


Todo sistema requiere una entrada y una salida



Los datos de entrada necesarios para desarrollar un sistema de AoL efectivo incluyen las características del currículo, estándares y regulaciones, datos demográficos estudiantiles, resultados previos, recursos tecnológicos disponibles, opiniones y realimentación. Estos datos son fundamentales para diseñar un sistema adaptado a las necesidades y objetivos de la institución.


Propuestas curriculares: Son un elemento fundamental para el desarrollo del sistema. Estas deben incluir las competencias y resultados de aprendizaje establecidos para cada programa académico. Los datos de entrada clave son los documentos que contienen estas propuestas curriculares, los cuales deben ser claros, precisos y estar actualizados.


Estándares y regulaciones: Los estándares y regulaciones definidos por los organismos de acreditación y las autoridades educativas establecen los criterios y requisitos que deben cumplir las instituciones y los programas académicos. Es importante tener acceso a estos documentos para asegurarse de que el sistema cumpla con los estándares de calidad establecidos.


Datos demográficos de los estudiantes: La edad, género, lugar de procedencia, entre otros, son datos que permiten analizar y comprender las características de los estudiantes, lo cual puede influir en la planificación y diseño de las estrategias de enseñanza y evaluación.


Resultados de evaluaciones anteriores: Proporcionan información sobre el desempeño de los estudiantes en relación con los resultados de aprendizaje establecidos. Son una base importante para determinar estándares de desempeño y criterios de evaluación.


Recursos y tecnología disponibles: Los recursos y la tecnología disponibles en la institución pueden incluir plataformas tecnológicas, herramientas de evaluación, infraestructura física, entre otros. Es importante conocer los recursos disponibles para diseñar el sistema de manera acorde y utilizarlos de manera efectiva.


Opiniones y realimentación de los actores involucrados: Las opiniones y realimentación de los diferentes actores involucrados, como estudiantes, docentes, directivos y empleadores, proporcionan perspectivas valiosas sobre las fortalezas y debilidades del sistema actual, y pueden ayudar a identificar áreas de mejora y oportunidades de cambio.


Por su parte, los datos de salida del sistema se refieren a la información generada a partir de los procesos de evaluación y realimentación, que proporcionan una visión clara del desempeño de los estudiantes y la calidad de los programas académicos. Estos datos incluyen los resultados de evaluaciones individuales, informes de desempeño estudiantil, informes a nivel de programa e institucional, realimentación para la mejora continua, e informes sobre cumplimiento de estándares y regulaciones.


Resultados de evaluaciones individuales: Muestran el nivel de logro de los estudiantes de cara a los resultados de aprendizaje establecidos. Pueden presentarse en forma de calificaciones, puntajes o descriptores de desempeño.


Informes de desempeño estudiantil: Brindan una visión general del progreso y logros de los estudiantes. Estos reportes pueden incluir información sobre el nivel de desarrollo de las competencias en correspondencia con los resultados de aprendizaje alcanzados, fortalezas y áreas de mejora identificadas, y recomendaciones para el desarrollo continuo.


Informes de evaluación a nivel de programa e institucional: Proporcionan una visión más amplia de la calidad de los programas académicos y el cumplimiento de los objetivos institucionales (promesa de valor). Estos informes pueden incluir información sobre el nivel de logro de los resultados de aprendizaje para un programa, el análisis de tendencias y patrones, y las recomendaciones para la mejora continua.


Realimentación y recomendaciones para la mejora: Proporcionan información sobre las áreas de mejora identificadas y las acciones recomendadas para mejorar la calidad de los programas académicos y el aprendizaje de los estudiantes. Esta información orientaría la toma de decisión en los diferentes niveles de gestión y concreción del currículo.


Informes de cumplimiento de estándares y regulaciones: Muestran el grado en que la institución cumple con los estándares y requisitos establecidos, y pueden influir en la acreditación y regulación de la institución y sus programas.


No todo es color de rosa

Si bien la implementación de un sistema de aseguramiento del aprendizaje tiene muchas ventajas y beneficios, también puede presentar algunas desventajas. Las desventajas potenciales del sistema son:

  1. Enfoque excesivo en la evaluación: Puede generar presión excesiva en estudiantes y docentes, enfocándose más en los resultados que en el proceso de aprendizaje.

  2. Estandarización y pérdida de diversidad: Puede limitar la creatividad y adaptabilidad al enfocarse demasiado en los resultados y no tener en cuenta las necesidades individuales.

  3. Falta de énfasis en aspectos no cognitivos: Puede dejar de lado habilidades sociales, emocionales y éticas, lo cual no refleja completamente el desarrollo integral del estudiante.

  4. Carga administrativa adicional: Requiere recursos adicionales y puede afectar la capacidad para enfocarse en la enseñanza y el aprendizaje.

  5. Posible falta de flexibilidad: Puede dificultar la incorporación de nuevos enfoques pedagógicos o adaptación a cambios externos.

Es importante tener en cuenta que estas desventajas pueden variar según la implementación del sistema. La mitigación se logra mediante un diseño cuidadoso, considerando las necesidades individuales y promoviendo un equilibrio entre evaluación y proceso de aprendizaje.


Extendiendo los límites del sistema de AoL: Educación no formal y Microcertificaciones



La educación no formal se refiere a cualquier forma de aprendizaje organizado fuera del sistema educativo formal, como cursos de capacitación, talleres y programas de desarrollo profesional.


El sistema de AoL puede establecer criterios y procesos para reconocer el logro de competencias y resultados de aprendizaje específicos en la educación no formal. Además, puede desempeñar un papel importante en la evaluación y otorgamiento de microcertificaciones obtenidas a través de la educación formal o no formal. Estas microcertificaciones son credenciales más pequeñas que certifican un conjunto especifico de habilidades o conocimientos en un área determinada.


El sistema de AoL proporciona el marco y los procesos para evaluar y otorgar estas microcertificaciones, lo que implica implementar técnicas e instrumentos específicos. Además, garantiza la calidad y consistencia al alinear las competencias y resultados de aprendizaje evaluados con los estándares establecidos. También proporciona realimentación y mejora continua para garantizar la validez y relevancia de las microcertificaciones.


Una institución de educación debe adaptar un sistema de AoL para potenciar la calidad educativa y el mejoramiento continuo, garantizar que los estudiantes desarrollen las competencias necesarias, identificar fortalezas y debilidades en el aprendizaje de los estudiantes, tomar decisiones informadas que permitan mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje y realimentar a los estudiantes sobre su desempeño en las evaluaciones.


El AoL es un proceso sistemático y continuo de evaluación y análisis de información que busca garantizar la calidad educativa y el mejoramiento continuo. Ahora entiendo que comprender y apropiar esto es quizá el principal desafío que tienen en este momento las instituciones educativas.

Hoy gracias a mi trabajo de consultoría estoy viendo materializada esa idea que empecé a entender hace siete años. Y aquí mi última confesión: esta materialización no la hubiera podido hacer dentro del bosque. Debía dar un paso al lado de las IES para poder ver el panorama completo. Los tiempos, ritmos, creencias y acciones propias de las culturas institucionales a veces no te dejan ver lo importante.


Desde Estudio Elefante estamos acompañando a Instituciones Educativas en la ideación, desarrollo, implementación y mejora de sus sistemas de AoL. Implementar un sistema de aseguramiento del aprendizaje en las instituciones educativas es fundamental para garantizar la calidad de las propuestas curriculares. Este sistema permite evaluar y mejorar continuamente el proceso educativo, asegurando que los estudiantes adquieran las habilidades y conocimientos necesarios para tener éxito en su carrera profesional. Además, promueve una cultura de evaluación y mejora continua en todos los niveles de gestión y concreción del currículo. El aseguramiento del aprendizaje se convierte en una piedra angular de los currículos y de la calidad educativa, permitiendo a las instituciones rendir cuentas ante la sociedad y el Estado sobre el servicio educativo que prestan.


 

[1] Ministerio de Educación Nacional -MEN. (2019) Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior. [Consulta 21072023] https://www.mineducacion.gov.co/portal/Educacion-superior/Sistema-de-Educacion-Superior/235585:Sistema-de-aseguramiento-de-la-calidad-de-la-educacion-superior



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