El EE-Summit 2026: cuando el elefante se sentó en la mesa
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Actualizado: hace 2 días
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La transformación no se anuncia. Se evidencia.
Eran las primeras horas del 25 de junio y, antes de que comenzara el EE-Summit 2026, ya había algo distinto en el ambiente. No era la agenda, ni los nombres, ni siquiera el contexto internacional que la rodeaba.
Era la decisión —poco frecuente— de hacer algo que el sector suele evitar: poner en evidencia lo que una firma de consultoría en educación ha sido capaz de construir, junto a otros, en seis años.
No como discurso. Como respaldo. No como promesa. Como práctica compartida. Y desde ahí, inevitablemente, cambió el tono de la conversación.
Durante seis años, en Estudio Elefante hemos acompañado a instituciones de educación terciaria en sus procesos de transformación: escuchando preguntas difíciles, trabajando con rectores, docentes, directivos y equipos que, desde distintos lugares, intentan construir una mejor educación. Y si algo ha sido constante en ese camino es esto: siempre hay algo que no se dice. Algo evidente, pero incómodo. Algo que no desaparece, aunque se ignore. El elefante en la habitación.
El EE-Summit nació, en el fondo, desde ahí. Como un espacio para poner al elefante en la habitación en el centro de la conversación. Porque el elefante nunca ha sido invisible. Ha sido incómodo. Y lo que pasó ese día fue distinto: durante unas horas, nadie intentó ignorarlo. De hecho, pasó algo aún más interesante: empezaron a aparecer más elefantes en la sala.

Cuando la transformación deja de ser tendencia
La conversación comenzó con Jorge Pesca Aldrovandi, CEO de Babel‑Team. Su intervención no giró en torno a lo que la inteligencia artificial podría llegar a ser, sino a lo que ya está empezando a hacer: la orquestación de agentes que inciden en decisiones, automatizan procesos y amplían capacidades institucionales.
No era una proyección de futuro. Era una constatación incómoda: la transformación ya está ocurriendo, incluso donde todavía no se gestiona.
La pregunta que incomoda (porque exige respuesta)
Con Claudia M. García, rectora de Unicomfacauca, la conversación cambió de plano. La pregunta fue directa: ¿Qué están logrando realmente las instituciones?. Desde su experiencia en estudios de impacto, el foco se movió hacia la evidencia institucional como base para la toma de decisiones, no solo como requisito de acreditación.
Ahí apareció uno de los principales elefantes del sector: la distancia entre el discurso de transformación y la capacidad de demostrar resultados.
No es casual. La OECD (2019) ha insistido en que el desafío no es definir agendas de cambio, sino construir capacidades institucionales para implementarlas y medirlas de manera consistente.
El Summit no lo discutió. Lo hizo visible.
Cuando el aprendizaje deja de ser una promesa
El paso siguiente, con Pedro Fernando Garzón Venegas (Subdirector Nacional de Desarrollo Curricular. Fundación Universitaria del Área Andina), llevó la conversación al aseguramiento del aprendizaje. No desde el marco conceptual, sino desde instrumentos concretos diseñados para medir competencias institucionales.
Y ahí emergió otra tensión: medir no es gestionar.
Lo que se evidenció es la necesidad de construir sistemas coherentes donde el aprendizaje, asociado a las competencias del sello institucional, para que este sello no sea solo declarado, sino efectivamente monitoreado y utilizado como insumo de mejora.
El punto crítico: los docentes
La conversación inevitablemente llegó a los docentes.
Con Herman Palacios Cuenca (Director Aseguramiento del Aprendizaje. Universidad Sergio Arboleda), el énfasis estuvo en el desarrollo profesoral. Pero no como una línea adicional, sino como la condición que habilita —o bloquea— la transformación.
Porque si el docente no transforma su práctica, la institución no transforma su realidad.
Y ese es, quizás, uno de los elefantes más persistentes: asumir que los cambios estructurales ocurrirán sin transformar las capacidades de quienes sostienen el proceso formativo.
Cuando el sistema cambia (aunque no todos lo quieran reconocer)
Con Andrea Díaz (Directora e-learning. LearnIA), la virtualización dejó de ser un tema complementario para mostrarse como lo que ya es: un componente estructural del ecosistema educativo.
Nuevas formas de acceso, nuevas dinámicas de aprendizaje, nuevas maneras de relacionarse con los estudiantes.
El sistema ya cambió. La pregunta es si las instituciones ya lo asumieron.
El momento en que estamos certificando aprendizajes
Con Guido Grinbaum (Founder of POK Proof of Knowledge), la discusión sobre credenciales digitales introdujo otra tensión: la certificación del aprendizaje ya no ocurre exclusivamente al final de un proceso que culmina en un título otorgado por una institución de educación superior.
Lo que está en juego no es únicamente el formato de la credencial, sino el lugar desde el cual se reconoce el aprendizaje.
Y eso obliga a repensar cómo se reconoce, articula y da valor a esos aprendizajes dentro de trayectorias formativas cada vez menos lineales.
No es un ajuste técnico. Es un cambio de lógica.
La evidencia que existe… pero no siempre se usa
Hacia el cierre, Cristián Cortés (Director MBA. Universidad de las Américas de Chile) llevó la conversación a la acreditación y al uso estratégico de la información instituciona.
La idea fue tan simple como contundente: la información ya está. Lo que falta es una lectura articulada que permita convertirla en decisión.
Desde su experiencia, se puso en evidencia cómo el uso de agentes de inteligencia artificial permite analizar grandes volúmenes de información institucional, generando nuevas posibilidades de comprensión y articulación.
Pero también quedó claro algo fundamental: el criterio humano sigue siendo determinante. Porque no es la tecnología la que toma decisiones, sino la capacidad institucional de interpretar, jerarquizar y actuar sobre la evidencia.
El informe EDUCAUSE (2023) lo plantea en términos similares: las transformaciones más profundas no provienen de nuevas iniciativas, sino de cambios en la forma en que las instituciones operan y toman decisiones.
Lo que realmente ocurrió
Lo más potente del EE-Summit no fue la suma de temas.
Fue la forma en que se habló de ellos.
No hubo casos perfectos. Hubo procesos abiertos.
No hubo certezas cerradas. Hubo preguntas compartidas.
Y ahí es donde el elefante deja de ser metáfora y se convierte en práctica: cuando lo incómodo se pone en común, deja de paralizar… y empieza a orientar.

Seis años después, la conversación cambia
El EE-Summit no fue un cierre. Fue una evidencia de que la transformación no ocurre en el discurso, sino en la capacidad de diseñar, gestionar y demostrar lo que se hace. Y evidencia, también, de que ese proceso no ocurre en solitario.
Porque, como se confirmó a lo largo de la jornada: ninguna institución transforma sola.
Entonces, la pregunta inevitable. Si la transformación ya no se sostiene en lo que se declara, sino en lo que se puede demostrar: ¿Qué conversaciones incómodas está evitando hoy tu institución… que podrían estar limitando su capacidad de transformar el aprendizaje?
Y, más aún, ¿Está construyendo las capacidades —docentes, curriculares y organizacionales— necesarias para sostener esas decisiones en el tiempo? Porque, en muchos casos, transformar no empieza por rediseñar modelos. Empieza por algo más exigente: atreverse a poner el elefante en la mesa… y no levantarse de la conversación hasta convertirlo en decisiones, procesos y resultados.
Eso fue lo que ocurrió en el EE-Summit 2026. Y eso es, también, lo que ha marcado estos seis años. Seis años siendo incómodos cuando era necesario. Insistiendo donde otros se conforman con el discurso. Acompañando cuando el camino no está claro.
Por eso, más que celebrar el tiempo recorrido, vale la pena reconocer lo que viene: más preguntas difíciles, más conversaciones que incomodan, más instituciones dispuestas a pasar del discurso a la evidencia.
¡Que sean muchos años más para Estudio Elefante! Pero, sobre todo, que sean muchos más los que se atrevan a sentarse en la mesa… cuando el elefante ya no se puede ignorar.
Referencias
EDUCAUSE. (2023). 2023 EDUCAUSE Horizon Report: Teaching and Learning Edition. EDUCAUSE.
Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD). (2019). OECD Future of Education and Skills 2030: OECD Learning Compass 2030. OECD Publishing.




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